jueves, 15 de mayo de 2014

Persistente primavera

Crece la pobreza hasta hacerse crónica y energética. Los pocos pisos que se venden se compran al contado y con dinero pestilente. Ríen impunes los delincuentes de alto copete. Desaparece la negociación laboral colectiva y se recortan los salarios exponencialmente. Una previsión posible de pérdidas en una empresa permite al patrón gritarte: coge tu ere y vete. Quieren decidir lo que hacen con sus vientres las mujeres. Manifestarse sin permiso municipal nos podrá suponer una multa descomunal. No se ha visto todavía un camello pasar por el ojo de una aguja y un corrupto cumplir condena. Sube el iva, bajan los impuestos que pagan las grandes fortunas y empresas. Se abole por decreto la justicia universal. Se recortan las becas a los estudiantes y las ayudas comedor a los infantes. Y aun así persistente brota la primavera, haciendo madurar la fruta, reventando flores en las macetas, como si quisiera recordarnos que todo es posible, si nos sacudimos este invierno, olvidamos nuestra paciencia y actuamos en conciencia.

martes, 4 de marzo de 2014

La criminalización del Carnaval

La alegría tiene una vida efímera, son mucho más abundantes los pesares que nos encuentran en nuestro camino y la rutina y lo mediocre el paisaje más habitual. Pero mucho más extraña es la alegría compartida por la multitud. Un fenómeno que ilumina el horizonte como fuego de artificio, como un asombroso suspiro. Y, además la alegría compartida, cuando no es consentida y de buena familia, es perseguida furibundamente hasta el olvido o su supresión. Así rememorados y repetidos son los estallidos de adrenalina que producen los éxitos los clubs deportivos y selecciones nacionales, y amplificados los éxtasis colectivos de las romerías u otras manifestaciones religiosas, así como las conmemoraciones religiosas y los aniversarios de los héroes patrios. En cambio, la alegría espontánea, la celebración de la victoria del héroe anónimo sobre Goliath, la revolución de las masas que destapa los pechos de la libertad son perseguidas por los cuerpos de seguridad del estatus quo. Y así como una breve primavera que vive sus escasos días en perpetua huida muere todos los años el Carnaval, viviendo en el exceso, haciendo oídos sordos a toda convención y norma, porqué es consciente que de perdidos al río y lo bailao no puede confiscarse. Así también la broma, la farsa, la ironía, la ficción y la mofa son criminalizadas por los hombres de bien y las instituciones sacrosantas que siempre se han caracterizado por una falta militante de sentido del humor. No por ser éstas gentes o entes oscos y austeros, sino porque son plenamente conocedores que las mentiras las carga el diablo y como me dijo el maestro Fo son los juglares los únicos con permiso para insultar al poderoso e instruir al pueblo. Los doctos, los santos y los poderosos no se estremecen al conocer que las verdades dictadas o escritas carecen de fundamente y sólo se proclaman para ocultar lo cierto y apartar la mirada de las gentes de la realidad. Los doctos, los santos y los poderosos solo se espeluznan cuando escuchan un chascarrillo ingenioso, una farsa atractiva, una ironía punzante o una mentira bien cargada que despierta de su sueño a los peatones sonámbulos y los hace mirar hacia la cruda realidad, el desnudo emperador y los sarnosos buitres que manejan los hilos de este teatro. Alegría efímera.

martes, 11 de febrero de 2014

Devaluados

Entre los diestros que faenan en esta plaza, sólo el maestro Niño Becerra se arrima a la astifina verdad: Este país (o su PIB) es muy pequeño para todos y no hay cama para tanta gente. Ante esta cruda verdad, las palabras de los políticos y los prohombres del mundo de la finanzas son mera publicidad, canto de sirenas para inmovilizar a las masas antes de poderlas desballestar y rematarlas al mejor postor.
Dentro de estas fronteras, la tasa de desempleo se empina por encima del 25 por ciento, sin intención de descender en los próximos 10/20 años. Las familias atrapadas en las fauces de la tragedia, con todos sus miembros o algunos de ellos marcados por esta lacra, deberán trampear como han hecho hasta ahora en los abismos de las economías sumergidas, agarrándose a cualquier contrato basura, sujetándose a la tabla de salvación del subsidio social de 426 euros mientras la vaca pública aguante y los ricos consideren que este mínimo reparto de pan es necesario para evitar el incendio de sus ciudades.
Pero debemos saber que la decisión está tomada y el pacto con fuego sellado: Se ha devaluado el coste del trabajo en nuestras tierras y todos los trabajadores cobraremos menos por trabajar más horas, a excepción de unos cuantos grandes asalariados de corbata de seda y traje de marca. Suerte que sólo disfrutaran los afortunados, porque por debajo de ellos, entre las sombras, fuera de la lista de admisión, revolviendo entre los contenedores, una subclase sobrevivirá como ejercito zombie de reserva de mano de obra, generando el pánico entre los empleados que vivirán con temor a perder sus miserables empleos, o miedo a sufrir substanciales bajadas unilaterales en su remuneración (como los trabajadores de las lavanderías de los hospitales públicos de Madrid).
La decisión está tomada y la vampirización de las clases trabajadoras, a las que los optimistas llaman clases medias, avanza a toda máquina. Y mientras se multiplican las exenciones fiscales que pueden aplicarse los ricos, no para de incrementarse la presión fiscal directa e indirecta sobre los trabajadores, elevándose las tasas y copagos que han de afrontar hasta para reclamar, y penalizados simplemente por ser pobres con multitud de puniciones a la pobreza: sólo los pobres pagan comisiones por el mantenimiento de sus cuentas, sólo los pobres sufren peajes en sus recibos de la luz, agua o gas no proporcionales a su consumo y han de ver como cada mes suben sus recibos a pesar de sus medidas de ahorro, no encender la calefacción y pasar frío en invierno.
Un panorama trágico hoy, pero que sólo constituye la ingenua precuela de la verdadera película de miedo que nos espera una vez superados esos próximos 20 años sin creación de empleo destinada a las capas populares, cuando todos esos hogares que han sobrevivido sin cotizar a la seguridad social lleguen a la edad de jubilación con pensiones ínfimas y sin hogar en propiedad.

martes, 7 de enero de 2014

Antes de estrenar almanaque nuevo

Los que aún conservamos una brizna de inocente ingenuidad, la víspera de tener que estrenar otro almanaque nuevo, nos sorprendemos en el ejercicio de dejar la mente en blanco y concentrarnos en definir propósitos inteligentes a los que consagrar el año que se avecina. Debe ser el horror vacuis que nos causan esos 365 días en blanco puestos así en fila india en el calendario que nos ha regalado la panadera. Puede ser ese poco que nos queda de superhéroes empeñados en torcerle el gesto a nuestro destino. Luego nos pueden las canas que peina nuestra experiencia, parpadeamos 3 veces y con un gesto de la mano espantamos el intento cual insecto.
Todos los años anteriores hemos sido derrotados. Tras las fiestas, la cuesta de enero nos deja sin aliento, le han sisado demasiado días a febrero y en marzo ya hemos abandonado a nuestro coleccionable en fascículos y al inaugurar la primavera ya preguntamos: quien me ha robado el mes de abril. Y en esta ya hemos perdido un tercio. Llegamos demasiado vírgenes a mayo para apretar suficientemente fuerte el paso, las verbenas crecen cual malas hierbas en junio y el calor es lo único que nos aprieta en julio, y por dejarlo todo para después de las vacaciones de agosto hemos perdido otro terció. Septiembre lo pasamos agobiados por recuperar los exámenes perdidos, octubre es el único mes valido, excepción que no cumple la regla y el mal menor nos obliga a salvar los muebles, los días de noviembre los perdemos rastrillando entre las hojas caídas y en diciembre deambulando arrastrando las culpas por haber incumplido hasta que nos dan las uvas y cambiamos propósitos por deseos para el año próximo como si nos encorriera la parca.
Los viejos que sacan su silla de mimbre y enea a la puerta de sus casas los días que luce el sol, no hacen propósitos y ya ni parpadean, pues saben que son los días quienes empujan y las noches quienes aprietan; que las horas pasan despacio, pero los años se nos van en un suspiro; que nadie sabe ni porqué, ni cómo, ni cuando nos da un giro la vida y mucho menos cuando tuerce una esquina, que es difícil recordar cual fue el suceso, la decisión o el cambio que hoy nos explica o si hemos llegado al punto donde nos encontramos a trompezones y trastabillados. Al igual que saben que hilando el tiempo perdido y remendando los ratos muertos no se tejen días nuevos, que los propósitos se vuelven recuerdos y los recuerdos se deshilachan en el cajón del olvido, y que la oportunidad está más calva que ellos.
Y los propósitos de los jóvenes mudan más de camisa que las serpientes.



lunes, 23 de diciembre de 2013

Nadala 2014


Como viene siendo costumbre, justo antes de que se nos precipite el año por su vertiginosa cuenta atrás, de las prisas protejo con celo cinco minutos de paz para rebuscar entre un buen montón de deseos y anhelos usados, viejos y un pelín descascarillados, recomponerlos y desear que se te hagan realidad durante el próximo Año Nuevo que está a punto de comenzar.

Tradicionales deseos siempre bien empleados: Paz, amor, solidaridad, alegría y rauxa. Y otros compuestos con una palabra recogida de aquí y un son encontrado allá, para hinchar nuestras velas y atravesar la tormenta hasta llegar a nuestra isla imaginada. Y,y, y por eso te deseo, nos deseo:

Recordar  la caricia del Sol sobre nuestra piel los días de lluvia y niebla,
imaginar el huracán incluso varados en la calma chicha.

Acomodarnos a ser yo, sin que nos tire la sisa,
recordando que los otros, son siempre otros y todos diferentes.

No olvidar la esforzada ascensión, al rodar cuesta bajo,
rememorar las victorias y las risas al bajar las persianas,
tener presente las caídas, al recoger premios y dividendos,
apreder a corregir nuestros aciertos,
y a construir un trampolín con las astillas de nuestros fracasos.

Y,y,y… tiempo del que se escurre entre los dedos,
y lágrimas de las que estallan de alegría
y abrazos de los que nos recomponen el alma,
y sonrisas de las que nos vuelven niños
y que se nos suba el vino viejo al corazón peleón.

Y,y,y… que se te calen los huesos de tanto amor,
y besos, muchos besos, de todas las tallas,
de todos los colores, de todos los sabores,
miles de besos que nos sostengan hasta que vengan mejores dadas.

domingo, 20 de octubre de 2013

miércoles, 24 de julio de 2013

El destino de los ñus

En un rincón de la sabana permanecen tranquilos y estáticos millones de ñus, paciendo pacientes mientras haya algo que triscar bajo el sol que más calienta.
Millones de puntos rumiantes que en su indolente caminar dibujan enigmáticos símbolos sólo comprensibles a vista de pájaro, hasta que un ñu aspira hondo, hincha el pecho, levanta la testuz, otea el horizonte como si tuviese una visión o un sueño y se erige en líder, determinando la localización exacta donde se sitúa el destino de los suyos. Inspira, bufa y muge provocando a los congéneres más próximos, que a su vez levantan la testuz y mugen en una reacción propia de las fichas del domino, que pone en marcha la migración más espectacular del planeta: la estampida levanta una nube de polvo visible desde la luna y hace temblar la tierra.
Lo que fue quietud es vertiginoso movimiento y ansias de llegar a los verdes pastos prometidos. Millones siguiendo el sueño de un ñu, que dejará a cientos, miles en el camino, para alimentar al delicado ecosistema, a las leyes del mercado o de la selva, son daños colaterales que nutren al Serengueti.
Y una vez llegados al otro lado, en la tierra donde vuelven a haber brotes verdes, los ñus olvidan. No valoran el alto importe de la factura, no la comparan con la de años anteriores, no se cuestionan si cerca hay prados mejores o existía un camino más corto o menos penoso para llegar.
Después de la loca carrera, donde se han jugado la piel azuzados por el miedo, vuelve la quietud: pacer pacientes mientras haya algo que triscar, bajo el sol que más calienta.
Y justo antes de ponerse nuevamente en marcha no sabrán recordar si siguen al mismo líder que les llevará por el mismo abismo o a distinto perro con el mismo collar.

Así mismo, nosotros, los pacientes peatones seguimos a nuestro ñu, votamos a ciegas creyendo en falsos cantos electorales y repetimos nuestros errores como amnésicos cada cuatro años, sin contar los engaños, sin contabilizar el dinero trasferido desde nuestros derechos a sus cuentas corrientes poco frecuentes, sin exigirles responsabilidades por los daños colaterales, por los digeridos por los caimanes, por los peatones anónimos que fueron pasto o abono para que sigue floreciendo este sistema de selva, sin haber analizado cual es el trazado del camino menos pesado para nuestros cuerpos trabajados.
Mientras tanto nuestros líderes, para despistarnos, se cambian de chaqueta y mudan de palabras esperando que el temporal amaine, conscientes que los problemas se solucionan solos, sin hacer nada, por agotamiento, porque no hay mal que cien años dure y el olvido todo lo cura. Agazapados esperan sacudiéndose las culpas como pulgas, esperando que vuelvan a crecer los verdes pastos que amansan a los peatones pacientes para sacar pecho, levantar la testuz y mugir al rebaño indolente.