miércoles, 29 de junio de 2016

Una leccion de otredad


Los que nos sorprendemos por los resultados electorales de los últimos días deberíamos ser más humildes y separar la mirada de nuestro ombligo y sus cercanías. Nos han dado una buena lección de otredad y hay que aprovecharla.
Por tanto, dejémonos de mesar los cabellos y esforcémonos en entender lo ocurrido y al otro.
Muchos, mientras nos asombramos, recurrimos al manido dicho de: si yo no conozco a ningún votante del PP. ¿Te has planteado que puedes tener un problema? Sal fuera, a la calle, a los bares, a las salidas de los colegios concertados o da una vuelta por otras villas y ciudades. Ves a conocerlos, también son personas.
Ahora corre un bulo por las redes sociales que insinúa que la recuperación del voto azul entre los dos recientes comicios se justifica en el pucherazo del voto por correo o en el poco control del recuento. Nos puede parecer un consuelo atractivo, pero poco sólido.
Si hacemos el ejercicio de observar dónde han ganado o perdido votantes los partidos http://elpais.com/elpais/2016/06/28/media/1467131682_616882.html , podemos extraer algunas lecciones:
1.       El PP recuperó más votos en feudos tradicionales, dónde Podemos ha llegado a la alcaldía y el peligro de las ordas rojas es más evidente: Madrid, Valencia, Baleares, Cádiz.
2.       El PP recuperó votos en todas las provincias menos urbanas donde siempre había sido hegemónico. Bien fuese por miedo al Bréxit, porque los votantes de Podemos en esos lares, no vieron bien el acuerdo con IU, o porque el PP supo movilizar más a los viejos ayudados por una campaña mediática que daba vencedor a Podemos, o los Morados no supieron movilizar a los jóvenes que con el verano tenían otros planes.
3.       La concentración del voto útil sobre las gaviotas que deshinchó la naranja mecánica.
Pero, aparte de las causas que puedan justificar el notable trasvase de votos en dos comicios tan seguidos. La incógnita que más sueño roba a los nuestros es porqué la música de nuestra flauta no consigue arrastrar a más, siendo tantos los peatones.

¿Cómo tanta gente continua votando al partido que ejemplifica la corrupción? Es posible que no hayamos sido capaces de hacer entender los sobrecostes que significa para nuestros esquilmados presupuestos. Es posible que prefiramos ver como roban mil, sino nos llueve uno.
¿En las comunidades más subsidiadas, Andalucía, Extremadura…, no tienen otra esperanza?
Ante el suicidio que supone la austeridad para el sistema del bienestar, ¿hemos sabido explicar que se puede contener el déficit e invertir en servicios sociales?
Y sobre todo, ¿seremos capaces de convencer a los obreros (que creen ser otra cosa incorrectamente dicha clase media) y no tienen dificultades para pagar su/s hipotecas, se irán a sitios holgados de vacaciones, pagan una mutua de salud y ortodoncias para su familia, llevan a sus hijos a colegios concertados, y repiten los domingos: una de gambas, por favor! que votar una opción de izquierdas, incluso cuando amenaza con subir los impuestos, les beneficia y no les toca el bolsillo.
Todo parece que no, pero creo que aquí está el kit de la cuestión. Y ahora que todo se puede hacer viral, sería el momento de un ataque masivo de videos de youtube donde se explicase esta circunstancia con ejemplos sencillos. ¿Alguién se lo puede decir a Errejón?

 

lunes, 28 de diciembre de 2015

Nadala 2016

 
Como de costumbre, justo antes de que se nos autodestruya inevitablemente el año, de entre las prisas y las obligaciones preservo con mimo cinco minutos de paz para seleccionar entre las cosas que ya nadie usa un buen montón de buenos deseos para que se nos hagan realidad durante el próximo Año Nuevo que está a punto de comenzar.
 
Deseos humildes que no se anteponen a los deseos mayúsculos que entre todos tenemos que encontrar: Paz, amor, solidaridad, alegría... Y por eso, para ti y para mi, nos deseo:
 
Que tiremos lo rancio por la ventana, para que jamás vuelva a entrar por la ventana.
Que neguemos el saludo a los deshonestos, para que ya no tengan ascendencia en nuestras vidas.
Que nos gobernemos desde nuestro suelo, desde nuestro poquito, obligándoles a contar con nosotros.
Que cuando digamos nosotros, tengamos en cuenta a los otros.
Que cuando digamos nosotros, pensemos también en los de aún más abajo.
Que algún día pensemos en lo común y sonriamos.

Que nos sobre el tiempo para nosotros y nuestros amigos.
Que la mirada de los niños rescate, de entre la rutina, nuestros sueños desahuciados.
Que encontremos energía para hacer lo que dejamos para otro día y nos hubiese gustado tanto.
Que por los descosidos, no paremos de perder sonrisas.
Que nos duelan los labios por sus besos.
Que al hacer balance sonriamos por deber mucho a muchos y haber para pagar otra ronda.


Que los imprevistos nos cojan bien atrincherados y las sorpresas desarmados.
Que nos quede espacio para acoger los cambios.
Que nos queden ganas para jugar. 
Que nos perdamos el hambre de aprender.
Que conservemos reflejos para desaprender y hacerlo diferente.
Que brote la primavera... 


Todos los días de este nuevo año, cada día en su justa medida, en función del tiempo que nos dejen y la energías que nos queden.

martes, 17 de noviembre de 2015

A propósito de París

Con el máximo respeto hacia las vidas que han sido violentamente sesgadas y con la más profunda solidaridad hacia los que se encuentran perdidos ante su falta, debo decir que, una vez tras otra, después de una tragedia de esta magnitud, mientras que los peatones temblamos ante el shock apresados por el miedo, los políticos llenan la escena de gestos y discursos grandilocuentes e incrementan, como es necesario, la presión policial; pero nada más. Lamentablemente se ha demostrado que el postureo y la reacción policial no garantizan la seguridad ante un enemigo tan difuso, por lo que sólo nos queda esperar resignadamente para conocer cuando y donde impactará el nuevo golpe del terror, ya que se ha descartado actuar contra las raíces del problema. ¿Por qué no se asfixia económicamente la financiación de las redes terroristas? Todo los servicios de seguridad del mundo saben cómo se financian: el tráfico de drogas, el tráfico de seres humanos, el tráfico de armas y la financiación oportunista de gobiernos interesados se conduce a través de paraísos fiscales, que algunas veces están muy próximos a los lugares que lloran los atentados. ¿Por qué no se prohíbe la venta de armamento a todos los países que tienen regímenes dictatoriales o están en conflicto? ¿Por qué se financian grupos de dudosa intención con el objeto de desestabilizar gobiernos que no son simpáticos con los intereses comerciales de occidente, oriente o poniente? ¿Por qué no se actúa decididamente para construir un futuro para el continente africano en vez de actuar sobre él como si fuera un tablero de risk? ¿Por qué no se invierte decididamente en el futuro de los jóvenes de los barrios periféricos de las ciudades europeas, fortaleciendo los servicios públicos y redistribuyendo riqueza y trabajo? Debemos hacer un esfuerzo ante el dolor y la rabia que nos invade, e incluso en estos momentos de pánico que nos invade considerar que el joven que se inmola haciendo estallar un cinturón de explosivos no puede ser nuestro enemigo, pues en su desesperación se ha cosificado, perdiendo su humanidad, convirtiéndose en simple dron con patas manipulado a distancia. Es evidente que existen élites cuyos beneficios están garantizados en estas aguas revueltas y que posiblemente verían disminuir la rentabilidad anual de sus caudales, si desaparecieran los paraísos fiscales, se estableciera un control al tráfico de capitales y/o se eliminaran los negocios oscuros de la economía criminal. Unas elites que se consideran intocables viviendo en ghetos de lujo blindados, pueden permitirse descontarse los efectos de los atentados, tanto su coste en número de peatones derribados, como las indemnizaciones que han de pagar sus aseguradoras. Élites que además intentarán desviar la atención de los peatones encabritados después de cada doloroso impacto del terror desde el meollo de la cuestión hacia temas circunstanciales, sin el menor reparo en victimizar a las víctimas, colando en el discurso de forma gratuita la sospecha contra los refugiados que huyen del terror que ellos permiten. Lo que hace necesario volver a recordar que las miles de familias que acceden a Europa en busca de asilo, así como las miles de familias que languidecen estabulados en campos de refugiados en los países del tercer mundo de las áreas en conflicto, como los cientos de personas que mueren en el intento de llegar de un sitio a otro no son ni los culpables, ni los terroristas, sino las víctimas. Personas sencillas a las que se les ha negado la posibilidad de tener una vida vulgar: de casa a la escuela, de la escuela al trabajo, del trabajo a casa y de tanto en tanto una alegría que recordar. Nada más. Je suis París.

lunes, 19 de octubre de 2015

Estupor del observador externo o análisis electoral

Muchas vueltas le están dando los analistas a los resultados electorales del pasado 20S y cada uno arrima el ascua a su sardina con más ahínco del habitual pues todavía no hemos acabado el vía crucis electoral de este año. Ante tal algarabía, yo también tenía que decir la mía. No me baso en un análisis concienzudo de datos y dinámicas, pero tampoco me desvía ningún interés partidario: La primera observación que se debe hacer patente en este caso es que siempre que se han sacudido las banderas, las opciones progresistas han padecido castigos o traiciones, desde las revoluciones burguesas de la década de los años 30 del S.XIX. En este caso, las izquierdas representadas por CSQEP i la CUP han mantenido a duras penas su representación en el Parlament, mientras la derecha representada por el PP i C’S ha duplicado su presencia. Y asimismo parte de lo que podía considerarse el centro izquierda catalán se subroga a los intereses de CiU olvidando, como vienen haciendo en la última legislatura, olvidando su programa social y abandonando por tanto a los humildes mientras consienten recortes. La segunda lección de los resultados, indica que como siempre que se izan y agitan trapos y banderas el electorado vota más con las entrañas que con la cabeza. Así todo el incremento de participación se ha trasladado casi directamente al sí o al no, al bueno contra el malo. De esta manera los inductores del engaño se salen con la suya y consiguen que las gentes voten en clave de referéndum lo que son unos comicios parlamentarios. Haga usted un experimento y pregunte a alguno de los votantes cual era el programa del partido al que votaron respecto a las pensiones, la educación o cualquier otra cosa y apúntese el resultado. La tercera reflexión nos permite clasificar a los votantes en dos taxonomías diferenciada en virtud de la fidelidad de su voto. Existen personas que pueden votar en cada elección a un partido o coalición diferente, o que votan en clave diferente a las generales, las autonómicas, las europeas y las municipales (esto último más comprensible). Algunas de ellas por rechazo o rebote, aplicando votos de castigo a formaciones que les han desencantado y trasladando su voto a otras formaciones que les desencantarán. Y luego existen personas, como yo, de voto cautivo que nos vemos obligados a reiterar nuestro voto a la misma formación o a sus herederas desde los 18, porque son las únicas que manifiestan que defienden o persiguen un ideario basado en la defensa de lo público o lo común, y fajándonos de los pequeños sin sabores habituales de los resultados y sus gestiones. Para finalizar comentar que a estos últimos votantes, los defensores de lo común, nos ha sorprendido la decepción pues después de una crisis tan profunda que ha abatido a tantas familias por debajo del umbral de la pobreza, que ha recortado tanto lo público y privatizado tanto lo de todos; después de todas las mareas y manifestaciones en defensa de la educación, la sanidad, las prestaciones sociales, las ayudas a la dependencia por las que hemos paseado, cuando nos recontamos seguimos siendo más o menos los mismo que éramos cuando cumplí los 18, hace tantos años. Pocos e insuficientes para cambiar las leyes injustas, para garantizar presupuestos que eviten la penuria de los centros públicos. Pocos pero constantes.

lunes, 20 de julio de 2015

Tribulaciones de un peaton pasmado ante el anuncio de las listas

Ante las evidentes limitaciones de su entendimiento el peatón medio no puede más que pasmarse y humildemente declarar que no entiende nada cuando se anuncian las listas para los propios comicios.
El peatón reconoce parte de culpa porque las propias tribulaciones de su complicada vida doméstica le deja un tiempo limitado para analizar pormenorizadamente la circunstancias de la compleja realidad.
Vamos por partes:
Para finales de septiembre, anuncian sus promotores una lista conjunta soberanista con el compromiso de declarar la independencia unilateralmente en el menor plazo posible en la que aparecerán políticos y personajes de claro tirón social. No obstante, los promotores de este producto político no explican a sus potenciales consumidores por cuanto nos sale la broma, porque no debemos olvidar que la pela es la pela, y les obligan a votar con el corazón pero sin la razón. También intentan ocultar que una elecciones generales no pueden substituir un referéndum, porque no se puede substituir una pregunta que se pueda contestar si o no por una elección autonómica donde los votantes con menos competencias terminaran votando a los de siempre por inercia. Dejando todos a parte que el promotor pone a la venta un producto alegal que puede ser retirado por la autoridad competente en cualquier momento.
El peatón atribulado de entrada debería huir de cualquier lista que mezcle churras con merinas en bien de un sueño común y exigir que en unas elecciones al gobierno de su comunidad autónoma se presenten programas para gestionar está eficientemente los próximos cuatro años, sobre todo en un momento en que el nivel de emergencia, y así no permitir que posterguen más tiempos sus problemas cotidianos por la búsqueda de un sueño que puede ser o no el suyo, pero que no solucionará sus pesadillas diarias. El peatón debería elegir entre un modelo de gestión o su contrario y luego exigir que se celebren referéndums habitualmente para debatir cuestiones que son de su interés sobre las que nadie les pregunta nunca nada, por ejemplo el presupuesto que se destina a defensa o los recortes realizados en educación.
El peatón cansado debería recordar que la cuestión nacional ha sido la primera preocupación nominal de sus representantes mayoritarios de uno y otro color desde hace más de diez años, primero con la discusión de un nuevo estatuto, luego con la discusión de un referéndum de autodeterminación, antes cuando las vacas parecían gordas, ahora que las sabemos tísicas; y que durante todo este viaje el único cambio que ha apreciado es la transformación de dirigentes que nunca fueron soberanistas en adalides de la separación.
El peatón se pregunta porque no se preocupan los políticos de arreglarle los problemas a él y sus vecinos que están aún peor que él. Y echando cuentas así a bote pronto tampoco llega a comprender como en un nuevo estado más pequeño, pero igualmente endeudo, se van a solucionar sus problemas y le van a proteger del TTIC.

Por otra parte, y ya de cara a las elecciones generales de noviembre, el peatón sobrepasado no comprende la persistencia de las candidaturas de izquierdas por la división en vez de la suma. No se entiende, que siendo como es, que les unen más puntos que los separan, y que el sistema electoral de nuestro estado castiga estrepitosamente a las listas minoritarias, no se consiga la unidad de las izquierdas bajo una marca de consenso para intentar arrancar hasta un diputado en Albacete y ser más influyentes, pero creo que en este caso donde manda patrón no manda marinero asambleario.

Seguro que con la canícula lo veré mejor.

jueves, 14 de mayo de 2015

Vértigo. Miedo a lo nuevo

Recuerdo que mi madre miro con malos ojos a la primera lavadora automática que osó entrar en su cocina. Ella que se había tenido que enfrentar al lavado a mano, estaba totalmente agradecida a su antigua lavadora mecánica porque aunque no aclarase ni centrifugase había sido un gran qué, sobre todo en una época de su vida que se había tenido que enfrentar a mis pañales y los de mi hermano, mucho antes de la comercialización de los desechables por estas tierras. Así que lloraba la muerte de su anterior electrodoméstico averiado y obsoleto y defendía su honra. Eso sí, una vez que se hizo con el programador del nuevo invento, no volvió a llorar al trasto abandonado.

Lo menciono, porque hoy parte del electorado desafecto, desalentado o descontento (conceptos similares pero que no son lo mismo) parecen tener los mismos miedos que mi madre ante la lavadora automática. Después de 40 años de democracia, en la arena política han aparecido artefactos políticos nuevos que muchos miran con recelo. Estos nuevos elementos pueden presentar como hándicaps sus propias virtudes: caras nuevas, poca experiencia y una cartilla de servicios limpia de toda mácula.

A algunas de estas caras nuevas se les acusa de exceso de ego, mal necesario en todo político, o de poca definición o exceso de populismo en su discurso de campaña, armamento necesario para todo combate electoral que enseñan a los asesores en el parvulario. Pero el verdadero defecto de presentar caras nuevas y erigirse en adalid de la regeneración es no ser nuevo, sino recauchutado, como ya ocurrió con Rosa Díez y su UPyD, y le ocurre ahora a Ciudadanos que presenta candidatos que provienes de otras formaciones. Recordemos que sólo pueden ser nuevos los productos que llevan aún el precinto y no han ocupado cargo público con formaciones hoy a su babor o a su estribor.

Les imputan poca experiencia sólo por estar en partidos nuevos, sobre todo los afines a las formaciones que más cachorros de familia con pedigrí y sin ninguna preparación presentan en sus listas, como si la experiencia la transmitieran en su sangre azul; mientras que se excluye como mérito el amplio trabajo que como activistas de ong, ampas, sindicatos, movimientos vecinales en la defensa de lo público avalan a otros.

Así que aquellos que renuncian a la polis, a esos desafectados, les recuerdo que su pasotismo es comportamiento de avestruz, porque la acción del gobierno no se olvidará de ellos, y a malas siempre será mejor uno que defienda lo público.

Así que a aquellos engañados por unos y por otros, que ya no se fían de ninguno porque todos son iguales, a esos descontentos, les recuerdo que no sólo es necesario un producto nuevo, con otra etiqueta, compuesto por hombres honrados pero que tampoco podrá con la grasa. Es necesario un producto nuevo y diferente, con otros objetivos y con la ambición de proponer soluciones diferentes. El resto, lo hemos probado, beneficiará a los mismos.

Pero sobre todo, aquellos que habíais bajado los brazos pero la crisis os ha activado y buscáis donde depositar vuestra esperanza, a vosotros los desalentados, recordad que van a por vosotros: quieren inmovilizaros, alejarlos lo más posible de las urnas y a cambio os darán futbol, sexo y circo. Y si no pueden alejaros de ellas intentarán convenceros de que votéis antiguo, bien sea lo de siempre o lo envasado diferente pero que hace lo de siempre. Darles en los morros, votad lo que más les duela.

jueves, 7 de mayo de 2015

El retorno de la burbuja inmobiliaria

Los fines de semana, en los diarios formales llueven los titulares por los que los operadores tanto habían rezado. Los medios publican en grandes tipos proclamas que nos anuncian que regresan las ventas al inmobiliario, que vuelven las subidas en los precios de los pisos, aunque sea con cuentagotas, inapreciables estadísticamente y en ubicaciones no conocidas. E incluso, como pregoneros de sus amos, hacen saber que contados promotores vuelven a vender pisos sobre plano en algunos lugares muy selectos. Y, finalmente repiquetean las campanas, publicando la más esperada de todas las máximas: vuelve a ser hora de invertir en vivienda, cuando la realidad los hace ridículos.

Los datos reales, que nunca verifican los plumíferos, indican que el precio de la vivienda ha bajado más de un 31% de media en el Estado desde 2008 y todo indica que no parece tener fuerzas para subir a corto plazo. Las razones son meridianas: los ingresos medios de las familias han descendido significativamente desde esa fecha, pero sobre todo la demanda de vivienda en propiedad tiende a 0, por causas ampliamente conocidas, un gran número de hogares con algún miembro desempleado, la multiplicación del número de hogares con algún miembro con trabajo precario y una inusitada precariedad laboral entre los hogares jóvenes. Realidades objetivas que se ven reforzadas con el desmoronamiento de la máxima que había marcado nuestra conducta respecto a la vivienda en los tiempos de la democracia: el precio de la vivienda nunca baja, que ha hecho que en los últimos años ningún padre y ninguna suegra haya sido capaz de pronunciar entera la cantinela antes tan repetida repetida: alquilar es tirar el dinero.

La herida que han sufrido miles de peatones es demasiado reciente para que la haya cauterizado la amnesia todavía, aunque no se haya sufrido en las propias carnes. Hoy todo el mundo sabe no sólo que una vivienda puede devaluarse, sino que su compra si se realiza a través de la contratación de un préstamo hipotecario, no sólo puede significar una pérdida económica como en cualquier otro negocio, sino también la perdida de la vivienda principal, los ahorros acumulados durante toda la vida para iniciar la aventura e incluso la salud al soportar la angustia de una ejecución hipotecaria y el consecuente lanzamiento y el futuro al poder quedar con deuda pere sin casa después de haber sido ejecutado. No podemos pronosticar por cuanto tiempo estarán inoculados los ciudadanos ante este riesgo, pero en este tiempo la ciudadanía debería exigir a la administración y los políticos que la manejan una serie de reformas básicas:

Una ley hipotecaria que impida hipotecas a 40 años y un día, con esfuerzos draconianos sobre los ingresos reales de las familias y sobregarantias a la del bien hipotecado mismo. Sobre todo que impida que se ponga en riesgo la vivienda habitual de los avaladores.

Una ley de arrendamientos urbanos que dé seguridad al inquilino sobre la evolución de las rendas a pagar y la duración de los contratos de alquiler homologable a las europeos.

Una fiscalidad favorable sólo al alquiler, que facilite su acceso, pero que a su vez incentive la salida al mercado de las viviendas no ocupadas en condiciones de precios referenciados.

Medidas que deberían tener como objetivo que el gasto familiar en vivienda no fuese superior al 20% del presupuesto familiar, con el objeto de liberar el resto al consumo de otros bienes que generan un empleo y un modelo de desarrollo más sostenible que el de burbuja inmobiliaria.

Quizás, cigarras mías, si nos preparamos ahora no tengamos que volver a rasgarnos las vestiduras cuando llegue otro invierno, aunque no sea tan duro como este.