domingo, 27 de marzo de 2011

Todo lo que veo es mío

Acabo de quebrar el óvalo que me guardaba y todavía un líquido pegajoso recubre mi piel. Estoy secando mi ser al sol, mientras observo a mi alrededor con asombro y curiosidad, desde lo más próximo hasta el horizonte, todo lo que se me ha regalado, todo lo que será mío. Tengo hambre y grito. Y el eco de mi voz reafirma mi poder. Desde este risco reina mi ambición. Dominaré las corrientes de aire, atravesaré sin pedir permiso todas las nubes, tomaré posesión de todos los baluartes, me posaré en todos los árboles, vigilaré el flujo de las corrientes y la huída de los arroyos hacia el mar, deteniéndola si es menester. Me lanzaré en picado sobre les seres que vislumbre, sin dudas, con la única intención de subyugarlos a mi capricho, de devorarlos para saciar mi hambre. No me detendré ante ninguna frontera, límite o ley que yo no haya decidido. Desoiré los usos y costumbres impuestos por seres ancianos y ancestros que no pudieron consultarme. No pagaré tributos. No me doblegaré ante nadie. Desoiré a los que dicen que el presente es suyo y a los perdonavidas que pretenden cobrarme por mis pasos. Porqué todo lo que veo es mío, mi responsabilidad y mis sueños también son míos. La luz de los días, las sombras de las noches, los hechos objetivos, los ensueños y las mentiras, las sonrisas de las gentes y sus lágrimas, también son míos. Cada centímetro de tu cuerpo, tus temblores, tu deseo y lo que aún no has imaginado tener también son míos. Aún mis alas no son suficientemente fuertes para sostenerme en vuestro vacío y ya sé que el futuro y todo lo que veo es mío.

domingo, 20 de marzo de 2011

Inminente primavera

Todos los días de invierno han trabajo subterránea y clandestinamente para preparar su llegada, como enquistadas cedulas de revolucionarios durmientes. Desde el subsuelo, organizados en silencio, mezclando diferentes sabias de árboles con diversos sueños de flores con el único fin de producir peligrosos artefactos de vida a punto de estallar.
Revolución de las hormonas, hervor de la sangre, frenesí en todos los animales, estallido del celo, alergia al aletargamiento, prohibición de todos los males.
No cabrán tantas lluvias en un barril, todas las noches de mayo velaré tus quejidos y tus desmayos, y los primeros días de junio bailaré en las verbenas y me sumergire en la arena.
Llega ella. En procesión se alejan las penas, tumultuosamente se difuminan las desgracias, los días se alargan, aparecen informales como niños los cientosmiles de colores, zumban los insectos, zigazagan los reptiles, ululan a la luna los mandriles, se fugan de sus nidos los jóvenes aviones, beben y vuelven a beber los peces en los bares, bailan bien pegados todos los elefantes, asedian Roma los calamares, persiguen a la Cuaresma los festivales, se calientan al sol los siete mares y brotan las yemas de mis dedos cuando liban en el salado néctar de la más secreta de todas tus flores.

domingo, 13 de marzo de 2011

Manifiesto de economistas aterrados

Como no podía ser de otra manera, después del éxito global de la estrategia del pánico impuesta por el pensamiento único, todos los pobres peatones andamos desorientados intentando resguardarnos de toda la que les está cayendo: (desempleo, inflación, pérdida de derechos). Hace unos meses cuatro economistas que se confiesan aterrados, Askezany, Coutrot, Orléan y Sterdyniak, nos facilitan una pequeña tabla de salvación de 26 páginas que denuncian las falsedades con las que nos hacen comulgar:
Falsedad N°1: Los mercados financieros son eficientes.
Falsedad N°2: Los mercados financieros son favorables al crecimiento económico.
Falsedad N°3: Los mercados son buenos jueces de la solvencia de los Estados.
Falsedad N°4: El aumento de la deuda pública resulta de un aumento del gasto.
Falsedad N°5: Hay que reducir el gasto para reducir la deuda pública.
Falsedad N°6: La deuda pública le hará pagar nuestros excesos a nuestros nietos.
Falsedad N°7: Hay que tranquilizar a los mercados financieros para financiar la deuda ública.
Falsedad N°8: La Unión Europea defiende el modelo social europeo.
Falsedad N°9: El euro nos protege contra la crisis.
Falsedad N°10: La crisis griega permitió avanzar hacia un gobierno económico y una verdadera solidaridad europea
La población aterrada también necesitamos argumentos fiables y herramientas imparciales con las que contrarrestar los principios absurdos y sin ninguna base científica que están siendo aplicados a pesar de su brutal resultado que provocan: crisis, tensiones sociales, desempleo.
Des de la publicación de este manifiesto, miles han sido los que profesionales que se han adherido. Ahora nos toca a los peatones armarnos de ideas y alternativas para enfrenar a esa panda de maleantes que nos gobiernan y nos empujan hacia el abismo. Es el momento de participar en el debate, camino de otro mundo posible.
Lo puedes encontrar en http://atterres.org/?q=node/42

El camí del cranc

És esgarrifós, és inusitat, es inversemblant com tots els governants prenen el camí del cranc: Gadaffi bombardeja als seus súbdits per intentar subjugar-los, Berlusconi impulsa una reforma judicial per limitar el poder dels fiscals i garantir-se així la impunitat, el Congrés de l’Estat nord-americà de Wisconsin treu als funcionaris els seus drets sindicals, Sòcrates (qui anava dir) retalla les pensions dels jubilats que cobren més per evitar a Portugal el piadós rescat de la Unió Europea, i a casa nostra totes les barbes s’han posat a remollar. Perquè, tothom ja ho sap, hem de posar a dieta l’estat del benestar, que d’aquí a quatre dies arriba la primavera i tots hem de lluir: els banquers els seus resultats, els obrers la nostra fam, i els polítics la seva anorèxia cerebral.
En el nostre país tan petit tenim la sort que han arribat els millors a governar el timó, just en aquest temps de tsunami. De moment, ja van més de dos mesos, i no sabem si anem a la deriva, o és la calma absoluta dels vents la que ens paralitza. El fet és que no hem fet res i ningú coneix quina serà la derrota per arribar a Ítaca. Només hi ha una estratègia clara: Es necessari ficar-nos la por al cos, perquè tot està més malament del que es pensaven i no n’hi ha un ral en la caixa de caudals per pagar el rebut de la llum en el col·legi del meu nen.
I malgrat que tots sabem que la magnitud de la tragèdia no és per tant, es necessari exagerar perquè només neixen grans salva pàtries davant grans calamitats. Res de posar-se ara mans a la feina, que ara es temps de noquejar al rival, i garantir una llarga i una còmoda estadia en la poltrona. Que si després demostren que no són capaços de fer res, tenen una bona coartada, i els importa una patata tota la gent que un duro no hi guanya.
Però catalanet no t’enganyis, que els crancs només avancen per sobre dels cossos dels essers morts, com naltros.

lunes, 28 de febrero de 2011

Con la que está cayendo, no olvidéis las plantas regar

A pesar de que caen chuzos de punta y que ni haciendo equilibrios llega el vecino a fin de mes. A pesar de que me marean las malas noticias y me ensordece el ruido de los cenizos que aseguran que no hay salida de su valle de lágrimas. Respiro profundo y no les escucho. Les doy la espalda y hago cien listas de las cosas importantes que hace falta siempre recordar:
Antes de salir de casa, cerrar el gas. Mantener siempre en contacto con el suelo al menos uno de mis pies o, en su defecto, mi trasero. Depilarme cuando me vienes a buscar. Escuchar los consejos que me dan Coco, el monstruo de las galletas y todos los viejos de mi barrio sésamo.
Cantar bajo la lluvia, tenderme desnudo bajo el sol. Escribir recto sobre renglones retorcidos. Escarbar entre la multitud, como un perro, buscando tus huesos. Encalar de blanco las paredes del corral, dejar mi huella en todo lugar. Gritar bajito, susurrar bien alto.
Deshacer las maletas al llegar. Cambiarle el alpiste al canario. Contarle mentiras a los niños y enseñarles a volverlas verdad. Cerrar los grifos, abrir las botellas de vino que nos regalan los amigos. Sonreír a los agentes de los cuerpos de seguridad. Cada día encender tu horno para amasar mi pan.
Ponerme de puntillas para cazar otra estrella fugaz. Sacarte a bailar. No volverme a olvidar la receta del desatino. Enredarte otra vez. No liarme más. Contar todas mis ovejas antes de ponerme de nuevo a soñar. Sacudid las alfombras. Bailar con los bichos de mi jardín. Saltear las almejas y enfriar las cervezas.
Abrigarme, para no pasar frío. Buscar el calor de los míos. Llamar a Mamá cuando llego a ese país que ella no sabe pronunciar. Ceder el asiento a las damas. Perderme de nuevo en mi misma ciudad. Buscar el camino más largo para regresar. Invitarme a tu casa a cenar. Leer cosas raras hasta reventar. Por otro mundo posible no parar de luchar.
Ilustración: Aoshima

miércoles, 16 de febrero de 2011

Temed a los mejores

Huid de los elegidos, de los depositarios de la verdad, pues desconocen las dudas y desoyen consejos y opiniones ajenas, son incapaces de mejorar. Poseen la razón, el método y la técnica para indicarnos el camino hacia el bien común. No admiten discusión. No conciben mejores recetas que las suyas, no consideran ninguna otra opción. Su caminar es firme, su nariz altiva y miran, a los otros, a nosotros, con una mirada a medio camino entre la deferencia y el desprecio. Avanzan perdonando vidas, pisoteando diferentes y condenando disidentes. Deambulan hacia su destino ajenos a la realidad que discurre por debajo de sus fines, más allá de sus intereses, ajena a sus conocidos y parientes.
Temed a los mejores, herederos de altas estirpes y recios abolengos, pertenecientes a sagas de familias de prohombres bien emparentadas que nos guardan del avance de la chusma. Recelad de estos preparados cancerberos del orden establecido, que forman pétreas meritocracias que no permiten grietas a la discordancia, la duda, ni el asalto a los cosas hechas como dios manda, pero que evidentemente no funcionan. En su imaginación no cabe otro mundo posible, otro paraíso mejor, solo su bunker.
Ellos se conocen, se reproducen con altas cuotas de endogamia y protegen para si mismos el reparto de las poltronas, los timones y los puestos de poder. Ellos excluyen a los jóvenes, a los externos, a los amateurs, a los recién llegados, a los no colegiados, siempre proscritos de su selecto grupo de iniciados porque temen que hagamos evidente la limitación de su mirada, la obsolescencia de su paradigma, su condición depredadora ajena al bien público. Ellos son los guardianes de la santa verdad, de la tradición hecha desatino, de la repetición de la equivocación, de la mirada miope. Despostas de las democracias, sólo se les mueve a empujones de evidencia, sólo cuando no queda más remedio. Esfinges del poder, sólo nos oirán cuando nuestros gritos les rompan los tímpanos.
Pero de momento los mejores son sordos, los elegidos son cortos y su mirada demasiada alta para ver el mundo que transcurre bajo sus pies. Por el momento, los mejores no aliviarán el sufrimiento.
Fotografia: Pierre Gonnord

martes, 8 de febrero de 2011

Todo lo que sé, me oculta todo

Todo lo que sé:
Abandono los lugares comunes, desconfío de las leyes universales, me desprendo como puedo del legado hegemónico de los sabios reputados más citados y, por supuesto, desoigo a las autoridades. Me esfuerzo tenazmente en desaprenderer todo lo que hasta el momento he aprendido.
Es evidente que andando los caminos marcados, siguiendo los consejos de los doctos, escuchando el dictado de los próceres no hay solución ni salida; sólo se llega a este desastrado mundo al revés, a este sistema fagocitador y cruel con forma de embudo, donde ríen cuatro y sufre el resto.
Es evidente que debo dar la vuelta en redondo. No correr hacia la luz, donde todos apuntan con sus focos. Allí sólo hay muerte y fracaso.
Todo lo que sé, me oculta todo:
Debo desaprender, borrar todo lo visto y escuchado, para poder imaginar las otras opciones que ya existen bajo el ruido fuertemente tejido por sus verdades como puños. Debo volver hasta lo más profundo de mi mismo, hasta al niño, hasta el salvaje, que aún habita los huecos de mis huesos para reconocer lo que es esencial y prescindir del resto de este teatro del engaño.
Todo lo que sé, no sirve de nada. Todo lo que sé, me oculta las opciones que han desdeñado por nosotros. Sus elecciones, no nos dejan elegir.
Necesito poder mirar lo que no sé: la manera de vivir en paz, la manera de vivir sin ellos.
Al margen de sus lugares comunes, ese otro mundo posible está aquí, dentro de nosotros. Suena como un susurro sensual. Me paro para escucharlo. Los gritos de las muchedumbres enardecidas en las calles indican que está aquí; bajo los adoquines está la playa. Bajo el ruido, después de la algarabía, escucharemos los alegres sonajeros de la vida. Volemos Davos. Aquí está Utopia.