El hambre: Fuertes jóvenes con viajes sorprendentes sobre
sus espaldas compitiendo por la chatarra abandonada. Sufridas amas de casa
hurgando entre los productos desechados en los contenedores de basura de los
supermercados. Honestos trabajadores de edad provecta plegando sus pocos enseres
en los refugios que conceden los cajeros automáticos antes de enfrentarse a la
noche. Ancianos obligados al dilema de optar entre comprar todos los
medicamentos que les receptan o encender la calefacción. Hospitales ante la
diatriba de despedir empleados, cerrar quirófanos, aplazar intervenciones o mantener
el juramento hipocrático. Centros asistenciales negando el salario a sus
trabajadores para atender a nuestros ancianos, dependientes o menores tutelados.
Niños que no hacen una sola comida suficiente al día de vacaciones del comedor
escolar. Padres obligados a elegir entre pagar el alquiler o la hipoteca de su
hogar o la comida de su familia. Cola continuamente creciente ante los bancos
de alimentos básicos. Insuficiente caridad para tanto olvido. Recortes en el
presupuesto existente para tanta necesidad. El hambre haciéndose grande, el hambre llegando a todos los rincones, el hambre enseñándonos los dientes, el hambre tranquila esperando nuevos tiernos clientes. El miedo al hambre, el hambre persiguiéndonos a todos y devorando a los más débiles. El hambre riendo ante nuestros propios dientes. El hambre muerto de risa. El hambre desnudándonos de humanidad. El hambre frente al hombre.
Los perros: Bajo el sol de injusticia, los perros gruñen. Encadenados o
no, enseñan sus dientes sudorosos, amedrentan a los huérfanos. Tanto da sean perros
adiestrados o salvajes perros, todos ordenan el tráfico y alinean a todos junto
al paredón.
Burócratas creyentes que deciden recortar el acceso a la
salud, encarecer los medicamentos y productos de primera necesidad. Policías
bien pertrechados que golpean adolescentes y ancianitas que podrías ser de su
propia familia porque protestan ante tanta sinrazón. Políticos maniatados que
eligen recortar las pensiones de los más vulnerables, la financiación de los
hospitales, la dotación de las escuelas, la cultura. Especuladores. Desaprensivos
que sacan benefició en el río revuelto. Banqueros refinanciando muertos,
exprimiendo pobres, desahuciando miedos. Mercados esponjosos y babeantes
succionando toda riqueza, secando la vida de sobre nuestras pieles. Perros bien adiestrados de afilados dientes. Perros que muerden ciegamente a diestro y siniestros por menos de una palmadita en la espalda. Perros condicionados sin conocer a Paulov. Tan solo perros.
Perros vocacionales nacidos hombres. Unos pocos perros hechos por el hambre. Muchos perros hechos a si mismos, encerrados en una ciega carrera de galgos donde hace tanto tiempo que desapareció la liebre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario