Mostrando entradas con la etiqueta en construcción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta en construcción. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de junio de 2009

Terrats

Ara ja fa dies que no venen somriures, que no sento els riures. Però, aquí damunt la teulada, a sa horabaixa, ronronea suau i se refrega contra sas meues galtes sa brisa. El terra desvastellat del terrat, d’aquest edifici que es cau de pur ruïnós, fa coll avall, i t’aboca, i t’obliga, en oblit del teu vertigen, a l’horitzó, i de retruc a mirar cap el futur.
Un cel tantes vegades blau, malva o lila al iniciar-se el vespre, avui fa verd a les hores que les copes de vi surten per anar a sopar. Sacsejo les fulles dels diferents enciams per a que s’impregnen de modena i es barregen els colors, els sabors i les textures.
Els avions o, potser, les orenetes fan ziga-zagues esquivant les antenes en una persecució infinita, unes al rebuf de les altres, avançant-se a la sortida de les corbes com si fossin Valentino Rossi.
Son vespres d’estiu, s’acabarà en quatre dies el curs, els profes tindran vacances i mentre naltres els envegem, els senten el desassossec de no saber que fotre amb tant de temps, amb tanta solitud fins al setembre.
I aquí en la quietud de l’inesperat apat compartit en casa aliena, sobre la ciutat on bullen els drames, la tranquil·litat ens obliga a somriure i l’ànim a creure.
Tots els presents em perdut la última combinació premiada de la loteria primitiva, i encara ens llepem la ferida. Tots els presents som ludòpates de la vida, i ens gastarem la última moneda de la butxaca en la pròxima partida. Ningú renuncia a sa utopia xiquita.
Fotografia: Alicia Santos

sábado, 18 de abril de 2009

Cal kaos, caus k.o.

Vaig nord, penso sud.
Giro a la dreta cada vegada que vull anar a l’esquerra.
Dono un pas decidit i ferm endavant, però dues ensopegades em fan arribar molt més enllà.
Torço dret, i un pas enrera per cada salt sobre el buit sense xarxa,
per després de cada mortal, acabar,
invariablement, amb el cul novament a terra i baldat.
Tanta gent per a tant poca companyia.
Fets drets per idees esquerranes.
Camises ben planxades per dins de vaquers bruts i trencats.
Cabells llargs i despentinats sobre el cap ben moblat.
Tantes hores de feina sense sentit.
Tants diners gastats per no haver res.
Dic el que penso, però rarament penso el que sento.
Monosíl·labs per expressar pensaments profunds,
paraules científiques per teixir xerrameques buides.
Tant de saliva gastada per que no m’entenguis gens.
Visc net, i somnio brut.
Cent mil voltes sobre el llençols arrugats.
Tants de nervis per no res.
Petons desesperats per amors controlats,
ossos sacsejats, cossos macats i castigats,
matalassos tant tacats
i tantes nits en blanc
per a que tornis a marxar.
Tot el dia corrents,
i quan m’aturo,
just recordo que la vida continua,
que sempre es sa hora punta,
i el vespre és fa dia.
Tant kaos,
caus k.o.
Dorms.

martes, 27 de enero de 2009

Necesidad de lentitud

Detened todo. Que no sople el viento, que la hierba no se mezca a su compás, que la tierra deje de rotar, que los aviones no puedan despegar, que los vivos dejen de respirar y las olas se detengan en el mar.
Si no es así, dejad que sea yo quien me detenga. Pues se me lleva el viento, me mece el tiempo, me marea, de los días, su girar y no despego, no respiro, no puedo ver el infinito mar. Y en mi perplejidad dejo escapar los milagros que en algún instante se me ha permitido rozar.
Dejad que me guarde un instante en mi caja, que recoja mi tristeza, que repliegue mis tropas, y encierre a mis múltiples yo en mi deshordenado hangar. Que temo que si no recojo todo lo que mi suerte me ofrece me vayan los dioses a castigar, que temo que mis renuncias sean pecado mortal.
Aguardad mis palabras, porque ahora se atrabancan por querer decir atropelladamente cosas que ni conocen, ni saben expresar. Esperad porque necesito encerrarme solo conmigo, verme las caras, cantarme las cuarenta, encontrarme una justificación.
Detenedme o detener a los miles de pensamientos que bullen en mi interior. Comprended que necesito descansar, acompasar mi respiración a mis actos y acordar un camino entre todos los que quiero andar. Pero no os impacientéis, que soy liviano y el aire me llevará, que soy pensamiento y no puedo tomar asiento, que soy ola e iré a morir en tu mar.
Ilustración: Alfredo Sabat

domingo, 29 de junio de 2008

Final de curso

Llegar hasta aquí, por este camino.
Justo hasta este punto concreto, girando aquellas esquinas, cobrándome este tiempo.
Ni ha sido fácil, ni ha sido difícil.
No es un logro. No tiene más mérito. Ha sido mi vida.
Ni buena, ni mala. Difícil sería juzgarlo, por ser la única que he vivido.
Y no cuento los años pasados, ni las medallas colgadas, ni los fracasos.
Sólo puedo ver que he llegado hasta aquí,
firme sobre mis zapatos,
con la mirada aún pura como la estrené,
con la lágrima fácil y las manos inquietas,
con el corazón hambriento y la sonrisa presta,
con el ánimo... con el ánimo hoy tranquilo.
Y con las cicatrices cosechadas, ahora tejo las historias que te entretienen y calientan las veladas.
Funambulista, me mezo sin miedo sobre el abismo que nos une.
Mirando atrás, cuando es necesario coger fuerzas, recordar de donde vengo, veros a todos vosotros, tomar impulso.
Mirando alrededor de continuo, para meter presente en mis venas.
Mirando abajo para sentir el vértigo todos los días.
Pero siempre con la mirada clavada en la pequeña utopía que me enseño a caminar y que aún persigo, ¿quién sabe donde me llevará?
Hoy, ahora, una frontera más, un nuevo mojón kilométrico queda atrás. Más polvo del camino manchando mis pulmones. Más vida devorada. Y aún tanto hambre.
No sé lo que hice. No llevo la cuenta. No he hecho nada. Y, presiento hoy, que aún me queda tanto por hacer. Que no se cierra el camino a mis ganas de caminar.
Dejad, que ahora que no véis, levante la copa a mi salud.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Lista de la nevera. Cosas por hacer.

Evidenciando nuestras fuertes limitaciones y falta de decoro, algunos hombres que vivimos solos pegamos en las puertas de nuestros frigoríficos la lista de las cosas que queremos hacer. Una enumeración que va mucho más allá de la mera relación de tareas pendientes y cosas por comprar: Es el listado de los pasos que nos quedan por dar para convertirnos en quien queremos llegar a ser. Un papelito que nos acostumbramos a mirar lo menos posible para no defraudarnos. Un nota que nos avergüenza cada vez que tenemos la suerte de que alguien nuevo busque, por sí misma, algo de comer en nuestra despensa.
Mi nevera delata mis penas. Me alienta mudamente a estudiar inglés, a invertir con sensatez los cuatro duros que tengo ahorrados, a pasear mi curriculum por nuevos territorios, a buscar un curso de postgrado que me apetezca estudiar, a volver a preparar sesiones de cuentos en bares y lugares de dudosa reputación, a planificar a medio plazo, o a hacer yoga. Mi nevera necesitó abrir lista aparte para poner tener sitio donde denunciar todas las cosas que hacen falta comprar en casa para que ésta se convierta en un hogar: lámparas, cortinas y, cito textualmente la opinión del electrodoméstico, "objetos de decoración".
En la lista no aparecen, por suerte, otras labores que debo acometer con urgencia: aprender a darme caprichos, buscar a alguien a quien engañar para que comparta conmigo las vacaciones, jugar más, cansarme menos...
Las listas comienzan a amarillear y no aparecen tachones victoriosos que revelen conquistas o logros.
Así, que, si vienes a casa y quieres saber más sobre mí, pregúntale a mi frigorífico, porque en él guardo congelados mis anhelos.